lunes, 31 de marzo de 2014

Serie: Relatos sobre los Alunados.

...Luego aquél chico remojó a la Luna sobre el café,
como si de una galleta se tratara;
no la saboreó, simplemente la colocó en el cielo; 
era una Luna goteando café...
Para él fue un poema:
"La Luna bañada en café".

Al despertar se dio cuenta que sólo fue un sueño...
un olor a café venía desde la cocina,
el chico se sintió observado,
giró su cabeza hacia la ventana y vio a la luna,
sonriente.

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