martes, 10 de junio de 2025

Bitácora espe(a)cial.

Te quiero a las 12 y 55 de la noche del mismo modo en que te quiero a la 1 de la mañana
Cierro los ojos y aún puedo ver tu haz de luz entrar y sentirte hasta mis entrañas
Es la 1 y 5 estoy en la luna y puedo sentir tus suspiros
Son la 1 y 10 y me encuentro en la tierra besando tus labios sin respiro
Siento que puedo ver un poco el futuro y a la 1 y 20 debemos estar en una nube agarrados de la mano camino hacia la luna,  una estrella o hacia la vía láctea...
1 y 33:
Bitácora: En el espacio exterior, tú en mis brazos y en tu piel estrellas diminutas a causa de mis caricias...

En pocas horas serán las 7 de la mañana y te estaré queriendo... en mis ojos la fotografía de tus ojos, como cuando nos miramos fijamente por unos segundos,  el tiempo,  un tiempo que ya no es tiempo se detiene y me llenas de luz del mismo modo en el que alumbras al universo oscuro.

domingo, 12 de octubre de 2014

Gritaré para que vuelvas.


Cada vez que tengas miedo
Aferrate al camino de la luna
Aferrate
A ese haz de luz de luna que se posa sobre el mar
Dos cuerpos extendidos en el horizonte bailando a un mismo compás
Mientras la luz de la luna los arropa
Y en un abrazo se elevan junto a sus sueños
Causando alteración en el riguroso diseño de las constelaciones que se ven en el cielo

El deseo de los amantes se junta al rumor de las estrellas imprevistas
Y en la oscuridad de un cuarto dos almas se absorben en un manantial de sueños
Sueñan y se ven soñar
Mientras la noche no se rinde a la rutina de sus vidas

Al abrir los ojos ella advierte como la luna se dirige hacia ellos mientras va
apagando lentamente las cicatrices que la oscuridad había dejado en su cuerpo
Tengo mi mano en su vientre y mis dedos bailan alrededor de su ombligo
En sus ojos un par de lunas amarillas cantan y danzan sobre un río
Que cruza sobre su mirada derramando la desnudez y claridad de su alma

Soy el río
Y nuestros labios se unen como un puente
(Las estrellas se inclinan para observarnos en la noche iluminada)
Y después de besarnos
La noche se convierte en una bella aurora
Aurora desplegada a un pensamiento de ternura
Y a una nada que es todo, siendo nada.
Cualquiera que sea la noche
Será la puerta hacia el gran sueño
Ese del cual ninguno de nosotros querrá despertar.

domingo, 10 de agosto de 2014

Volar.

Todo comienza mediante una mirada.
El reflejo de todo en tus ojos
recorre todas las noches los mismos sitios
para una derecha o siempre a la izquierda
sin destino fijo.

Una mirada en la noche sin luna
Posición de tus ojos con la intención de mirar.
Insistencia
Cruce de miradas.
Tus ojos en el infinito
El paso sin importancia de las personas me deja
saborear tu sonrisa.

Recostado a la mesa
juego a traducir los silencios
Invitaciones
Resplandor de luz en tu mirada.

Suavidad que sale de tus manos al tocar las mías
Necesidad de acariciar tu cabello
Un cariño.
La torpeza de alguna persona que se detiene mirándonos.

Intenté hacerte la proposición de ir a otro sitio
Pero sabemos que sólo volveremos a encontrarnos en otro beso
En la memoria...
...En las letras de un poema posterior.

Serie: Relatos sobre los Alunados.

No hay luna
No estoy yo
No estás tú
Sólo un saco de nubes y una puta lluvia
Se esfumaron los cuentos del mismo modo en que cerré la ventana
2,3,4 veces... ya ni sé cuantas te he buscado
5,6,7 veces... te pienso, te ilustro, te doy forma y te doy vida
Ya no son mis manos (dedos) quienes escriben
Tan sólo mis pensamientos que van directamente a estas líneas
como las miles de putas gotas de lluvia que caen a diario de esas
nubes que no te dejan salir
Te encuentras secuestrada
Lo sé
Y ni asomar te dejan
8,9,10 veces... son las que he tratado de escribirte
Pero me quedo en frente de las líneas vacías de la misma forma en
que un hombre se queda mirando al vació
Con la mirada perdida
En mi pared una fotografía tuya
En mis recuerdos un retrato tuyo
Eres la luna ida
Eres la luna caída vuelta lagrimas en estos versos
Versos de alunados
Alunados en la espera de huir a las mil direcciones
Teniendo siempre la certeza de que a todos
nos persigue la misma luna.

domingo, 6 de julio de 2014

Serie: Relatos falaces.

Me quedé esperando por ella unos 25 minutos más, era tarde y la luna estaba llena; sus padres no sabían de mi existencia, según, ella iba al cine con unas amigas. La verdad era que íbamos a cenar en el Coffe Mug y luego al motel del kilómetro 11. Estaba algo nervioso, hace unas dos semanas atrás un sujeto que se hacía llamar "el quebrador" había asesinado a una pareja un par de calles arriba; no lo han atrapado. Alondra, mi amada, me hacía gestos de espera desde su ventana. Yo me encontraba muy impaciente, así que saqué una caja de cigarros de la guantera y me bajé del carro para fumar; al segundo cigarrillo noté una silueta a unos metros de donde yo estaba, sin duda era una mujer, lo sospeché por su largo cabello. Alondra salió de su casa y se dirigió hacia mí con un gesto bastante tierno, sentía su dulce perfume de rosas a la distancia, la abracé y nos fuimos.

Durante el camino Alondra no paraba de hablarme de su nuevo trabajo, estaba muy extasiada, la pobre llevaba meses buscando ese puesto. Yo la escuchaba con atención pero una parte de mí se encontraba frente a la casa de Alondra y viendo fijamente a la silueta. Sin duda captó mi atención, no sé por qué, pero lo hizo y mientras me estacionaba para entrar a cenar yo aún pensaba en eso. Pedimos pasta, nuestro plato favorito, y en el Coffe Mug eran las mejores de la zona, acompañados de un vino observaba el delicado y fino rostro de Alondra mientras ella me replicaba el por qué yo estaba algo ido, haciéndome preguntas del tipo: ¿acaso no te alegras por mí? y yo rápidamente olvidaba a la silueta y respondía con un delicado -sí-, -disculpa, hoy tuve un día agotador en el trabajo- y Alondra seguía, bla, bla, bla.

Estábamos satisfechos y el vino empezaba a hacer de las suyas, creo que bebí más de lo debido, en ese momento mi mente se encontraba como fraccionada en dos partes, en las cuales una se imaginaba la silueta de una mujer de cabello largo girando hacia mí y de esa forma mostrándome su identidad, la otra parte estaba saliendo del restaurante algo mareado y con ganas de hacerle el amor a Alondra. Era cerca de la media noche y nos dirigíamos al motel del kilómetro 11 (jamás supe por qué se llamaba así; estaba ubicado en el kilómetro 13); Nos dieron una habitación doble, las matrimoniales estaban ocupadas. Obviamente eso no fue problema alguno. Hicimos el amor dos veces y se hicieron las 2 de la mañana. Alondra tuvo que telefonear a sus padres y decirles que se quedaría en casa de su amiga.

La habitación estaba oscura y la única luz que se asomaba era la del reloj marcando las 3:33 AM. Yo no podía dormir, estaba muy cansado pero me costaba pegar un ojo. Me levanté para ir al baño tratando de hacer el mínimo ruido, no quería despertar a Alondra. Agarré un cigarro y salí de la habitación. En ese momento estaba haciendo un frío del carajo y mi visibilidad era débil por la espesa neblina. Escuché voces y al mirar a mi derecha noté que se acercaba un hombre con una barriga inmensa agarrándole una nalga a una mujer vestida de prostituta. El hombre no paraba de besarla mientras intentaban abrir la puerta de la habitación de al lado. La mujer me miraba con cierta angustia. Rápidamente quité la mirada y escuché que entraron.

No encontré fuego para encender el cigarro así que me dirigí a la recepción. Una gorda de lentes enormes con olor a queso vencido me hizo el favor de prender el cigarro. Me contó que su esposo la había dejado la noche anterior por una flaca mucho menor que ella. No supe que decirle así que me limite a sonreír. Me contó gran parte de su fallido matrimonio mientras me brindaba unos tres cigarros, yo sólo daba respuestas cortas, y ella hablaba como si nunca tuviera a alguien con quien hacerlo. Por lo menos me hizo olvidar por un momento la maldita misteriosa silueta.

Volví a la habitación. La neblina se había dispersado un poco y podía notar a la luna asomarse por la ventana. Me acosté en la otra cama para no molestar a Alondra e intenté dormir pero los gritos de la puta de al lado no me dejaban. De igual forma cerré los ojos.

Recuerdo haber empezado a soñar con un hombre que pasaba en bicicleta por la ventana de la habitación y me sonreía de una forma típicamente extraña, pero nunca logré observarlo con claridad. Escuché ruidos en el baño y abrí los ojos, estaba medio dormido. Vi la luz del baño encendida y al instante sentí un olor putrefacto bastante fuerte, incluso mucho más fuerte que el olor de la recepcionista. Seguramente la pasta le hizo mal a Alondra, pensé. Me estaba durmiendo de nuevo cuando de pronto sentí a Alondra recostarse a mi lado, la quise abrazar pero moría de sueño. Algo que sí noté es que el olor se intensificaba cada vez más. Y por más sueño que tenía me sentía asqueado.

Creo que no había pasado ni quince minutos cuando me desperté ya mareado por el olor. Pensé en ir al baño y cuando abrí los ojos advertí de inmediato que en la cama de al frente estaba alguien acostado. Moví mi mano hacia atrás para sentir si Alondra se había ido a la cama siguiente pero para mi desgracia pude sentir su brazo. Ahora no me encontraba solamente mareado, también sentía nervios, unas inmensas ganas de vomitar y no sabía qué coño estaba sucediendo.

Preso por los nervios alcé la mirada. Me pareció que alguien me hablaba allí enfrente, justo en la otra cama. Estaba muy oscuro y sólo veía una silueta acostada inerte. En ese momento sentí que la persona que se encontraba en mi cama se fue levantando, y con sus manos tocó con lentitud mi nuca. Luego extendió las manos hacia delante rodeando mi cuello como si fuera a ahorcarlo y escuché una voz femenina que susurraba a mi oído…- sabes por qué razón estoy haciendo esto? Por algo muy sencillo: seguramente crees que soy el famoso “quebrador” y no es así, es más, pensé que te contentarías al verme, pero no, ni me reconociste y te fuiste con esa vaca estúpida que ahora está destripada en la otra cama.-

…Mientras me acuchillaban y sentía ese sabor a metal que te deja la sangre, recordé la silueta de cabello largo en la esquina, la sensación de embriaguez por el vino, el olor putrefacto de la recepcionista, los gritos de la puta, la luna posada en la ventana y, sobre todo, el hombre en la bicicleta sonriendo, dueño de esa típica sonrisa de quien te ve como si supiera algo de ti que tú no sabes.

…y nunca sabré.

domingo, 22 de junio de 2014

Extraños seres de la luna.

Entre universos y vidas paralelas

tenga o no tenga esto evidente sentido

Veo a través de tus ojos una luz cósmica

Mi cuerpo cae al fondo de tus suaves labios

Por sobre mi cabeza tiembla ese árbol de luces vivas

que crece cada vez que te veo sonreír

Salgo a la noche a observar las estrellas

y me dejo inundar por el recuerdo de tu dulce sonrisa

Y bajo la incandescencia de estrellas quizás amarillas o blancas

hago malabares junto a tu cabello despeinado y mis dedos caen

sobre la piel de tu cuello así como cae la risa más grande que existe en un

circo o un buen teatro.

A mis espaldas, tus manos, unidas por varios abrazos formados

como un árbol de constelaciones

Creí haberte leído en alguna parte de mis libros

Quizás por eso siento que te conozco de antes

tenga o no tenga esto un evidente sentido

sólo eres tú, con tu esencia que se asoma sobre ese caleidoscopio de eclipses lunares

Es media noche y la ciudad respira, en el cielo cae un polvo de estrellas entre

los cabellos sin peinar, mis pupilas te buscan, te invitan a girar en un solo paso

hasta caer libremente en un fuerte abrazo y de ahí a

un duelo de miradas entre tus ojos café y mis ojos miel...

Apartando los ojos de nuestras propias miradas

y dejando que el silencio se deslice por el universo

de nuestras lenguas y dejar que mis manos vacías se llenen con las tuyas

mientas nuestros labios se enfundan en un beso y se aíslan del mundo

Cómo explicar si te escribo y es casi como si te hablara y casi como si me quisieras

y luego estas palabras, este silencio, estos besos,

este momento pudiera explicarse razonablemente

Sin saber luego si serás si seré o seremos

como estos versos.

sábado, 14 de junio de 2014

Serie: Relatos sobre los Alunados.

Los peces están sumergidos
en la laguna lunar.
Los pandas los observan
desde el cráter mas cercano.
En la luna los peces son
de color azul neón, mientras que
los pandas son verdes y de ojeras amarillas.
Uno de los pandas
se acerca a la laguna, recoje varios peces y
los lleva al cráter; en ese instante pasa una
nave espacial, el panda la ignora y sigue.
Un festín de peces de color neón
se despliega por la boca
de los 117 pandas en el cráter.
Sus panzas brillan más que siempre.
En la tierra, una pareja hace el amor justo debajo de la luz de la luna...
esa luz que emiten los pandas que se alimentan de peces.