domingo, 9 de junio de 2013

De mi cuarto a la Luna.

Casas
Agua
Lluvias y truenos
Escritor desde su cuarto
Fríos murciélagos volando gritan
Cantar de grillos y ranas
Puertas que se abren y cierran
El sonido de las gotas crujiendo entre las hojas nocturnas
La luna apunta a nuestra ventana
Un gato maullando en el fuerte aire perforado
He logrado escuchar tu Voz
después de todo reconozco enseguida el poderoso tono seguro de un poeta.

Dejé la casa y bajé para vivir en carne propia la intensa lluvia
El gato dormía en un tejado
Era de noche
Y la luna se convertía en el rostro de una mujer
Desde entonces conocí el Espíritu de la Poesía.


Foto: "Sin Nombre"
Por: Edgar Quiñones Pire.
Escrito basado e inspirado en poemas de Jim Morrison "Desierto".

domingo, 19 de mayo de 2013

Ensayo hacia lo superfluo.


Cuantas veces uno se puede despertar en la noche?

Esta es mi tercera

aprovecho y hecho un vistazo a la habitación oscura

miro por el rabillo de mi ojo izquierdo hacia donde está mi pequeña biblioteca

agarro el primer libro, es un poemario.

15 minutos antes estaba meditando...

Podemos ser un sueño, una pesadilla

o incluso un insomnio

quizás todo a la vez.

Así funciona la inspiración

en el vaivén de la oscuridad.

Hace mucho que no escribía, y luego pensé que debía escribir más,

sobre cualquier cosa, pero necesitaba escribir.

Qué bueno que le volvieron a crecer las ojeras, logré escuchar.

Eran mis libros que susurraban.

30 minutos luego, ya estaba meditando sobre el superfluo o la procrastinación

Me vi sentado en el costado derecho de la cama

con los pies en el aire

Y un "Sail to the Moon" a bajo volumen se escuchaba.

Pienso que uno se reconstruye con música

Además, le da más tranquilidad a la noche.

Han pasado ya unos 45 minutos

En este instante logro leer lo siguiente:

"...Casas mudas y fuertes rejas
 Sobre las silenciosas tejas
 Los gatos blancos de la luna".

Lo curioso pasó cuando me levanté y observé por mi ventana; era un mero retrato.

60 minutos después, me volví un árbol que envejece

haciendo raíces en mi almohada

raíces que al amanecer se convertirán en alas.

Ya desperté

el sol posa en mi ventana

y yo sigo meditando:

"...De qué sirve la razón si no tenemos alas".


            Foto: "sin nombre"
          Autor: Edgar Q. Pire

miércoles, 8 de mayo de 2013

¿Amanecerá entonces? - Part. 2


...Amanecía, no quise despertar a mi compañera de cuarto,

recordé que habíamos discutido la noche anterior.

Me había dicho que ya estaba viejo para ciertas cosas y me indispuse.

El televisor había permanecido encendido y me asomé con el torso desnudo

a contemplar la calle.

Hacía frío.

Abajo dos hombres discutían.

Yo observaba la ciudad flotar encima del amanecer

y sus reflejos se parecían a esas líneas de luz

que el sol proyecta en el fondo de las piscinas.

Los hombres se habían alejado empujándose y la calle nuevamente había quedado vacía.

Las líneas de luz de los edificios habían comenzado a ensancharse y entonces advertí,

la imagen se había vuelto transparente como si fueran lágrimas corriendo

sobre una inmensa mejilla.

Seguía lloviendo.

Había llorado y tal vez se quedó dormida así, llorando en silencio.

Las lágrimas del cielo

pensé, y cerré la ventana entrándome.

Incontables reflejos de lágrimas se iban chocando sobre mi ventana y ahora la ciudad

formaba el contorno de una mejilla.

Sí, de una mejilla con lágrimas.

Me acerqué a despertarla, millones de figuras de aguas se iban dibujando

en la ciudad que flotaba,

millones de rostros, de lágrimas, de bocas contraídas que se fundían unas en otras.

Eran infinitos puntos de luz ondeando sobre el agua.

La desperté.

Su cara se reflejaba en el enorme estanque de mi ventana. ¿Eres tú?





      Foto: De la serie ¡Oh, cielos! ¡Barquisimeto!
      Por: Edgar Q. Pire

     Escrito basado e inspirado en "Las ciudades de agua" Por Raúl Zurita. 

viernes, 3 de mayo de 2013

¿Escribiré entonces? - Part.1


La pantalla del computador se había ido a negra y,

al intentar moverme para entrar en mí advertí que no sentía mi costado derecho,

luché y luché pero las manos y dedos se negaban a obedecerme

entonces me di cuenta de que me había dormido,

escribía para mi blog -tenía días sin hacerlo-

llovía.

El eco de las espesas gotas retumbaba en la esquina izquierda de mi cuarto

el brillo de la pantalla del televisor -que estaba en silencio- hería mis ojos,

y el frío hacía que fuesen mas escasos mis intentos de despertarme.

Recordé haber estado hace 3 o 4 años en ese mismo lugar y, con la misma sensación,

la música me llamaba para que despertara

de pronto me sorprendió que lloviera en esa época del año.

Al abrir los ojos vi las sombras de los edificios

y más acá, infinidades de nubes grises,

un obelisco, un silencio infinito emergiendo de la ciudad.

Mis dedos volaban sobre el teclado, despiertos. Entendí tus escritos, fue eso.

 Alguna vez soñé este sueño.

Amanecía y, la ciudad flotaba en el silencio infinito del cielo.

     Foto: "Creo que me enamoré" 
    Por: Edgar Q. Pire