lunes, 31 de marzo de 2014

Serie: Relatos sobre los Alunados.

...Luego aquél chico remojó a la Luna sobre el café,
como si de una galleta se tratara;
no la saboreó, simplemente la colocó en el cielo; 
era una Luna goteando café...
Para él fue un poema:
"La Luna bañada en café".

Al despertar se dio cuenta que sólo fue un sueño...
un olor a café venía desde la cocina,
el chico se sintió observado,
giró su cabeza hacia la ventana y vio a la luna,
sonriente.

Así.

Se te cayó la luna y la atrapé con mis labios

lápiz labial de miel, no para corregir tristezas,

para viajar de la tierra a la luna.

Esa noche siguió por unos días más

te reconocí por el olor, tu piel y el alma...

se te cayó el amor y lo atrapé en distintos abrazos

en ese instante advertí que llevabas un pedazo de locura por mí entre tus ojos

la noche no estaba sola

eran la luna y tú...

yo estaba como una nube

flotando entre tu espalda y vientre...

hablaste

y ahora tienes derecho de pertenecer a mí

a viajar de peca en peca

a pasar el resto de la noche aquí.

Pez.

El amor sigue allí
Esperando por ti
vivo por el recuerdo de aquellos amantes que
hacían el amor frente al espejo
Ya no era sólo un rumor de que eran dos
el amor los volvió "uno"
Y así
murieron
físicamente nada más.

El amor... el amor siguió allí
escondido...
en el espejo.