...Luego aquél chico remojó a la Luna sobre el café,
como si de una galleta se tratara;
no la saboreó, simplemente la colocó en el cielo;
era una Luna goteando café...
Para él fue un poema:
"La Luna bañada en café".
Al despertar se dio cuenta que sólo fue un sueño...
un olor a café venía desde la cocina,
el chico se sintió observado,
giró su cabeza hacia la ventana y vio a la luna,
sonriente.