Cecilia entró en el callejón aún sabiendo lo peligroso que era,
Marcos la observaba desde la esquina esperando lo peor,
Cecilia tenía miedo, un miedo que le bajaba desde la pelvis hasta los pies,
en cualquier instante los niños vampiro podían aparecer y eso Marcos los sabía.
La noche arropaba a la Luna y la oscuridad abundaba en las calles de la ciudad;
un grito lleno de desespero se difuminó en el aire abriéndose paso en la espesura de la niebla.
Al día siguiente los fotógrafos abundaban,
entre ellos estaba Marcos, observando el cielo...
entre ellos estaba Marcos, observando el cielo...
Cecilia se acercó lentamente, su delicada mano sujetó la de él, le besó la frente y,
observando dos orificios en su cuello le cerró los ojos al pobre y difunto Marcos.
Foto de la serie: "Colores"
Autor: Edgar Q. Pire
