Yo no quería despertar, yo quería
volver a cerrar los ojos y ver de nuevo a la Luna.
En mi sueño yo decía "La Luna",
pero eran todos los planetas puestos de la misma forma que
una estampa en el universo y yo
nunca he soñado más feliz. Estaba
en el suelo lunar y podía sentir las
piedras bajo mis pies, pero algo
dentro me decía que fuera hacia
los cráteres y yo no sabía pero me
fui corriendo. De pronto me veía en
un inmenso cráter lunar, largo, que
se perdía de la vista. El cráter
estaba muy negro, oscuro,
encrespado de rocas y yo sentía
como una angustia, una especie de
miedo que me llenaba, pero de
pronto se fue haciendo cada vez
más traslucido, más tranquilo y
luminoso, como una gran taza de
té transparente, y hasta se podían
ver una por una las minúsculas
piedras bajo el cráter. Entonces
sentí el impulso de alzar la vista y
fue como un golpe: en el espacio,
como en una pantalla de cine,
estaban todos los planetas del
sistema solar pintados, con distintos
colores, como en las maquetas de
la escuela, cada uno pintado con
los tonos más fuerte y hasta las
estrellas se veían. Eran todos los
planetas del sistema solar arriba en
el espacio como si estuvieran
recién mojados, brillando. Fue eso.
Soñé este sueño pensando en ella.
Ella está muerta y yo también. A mí
me encontraron sin aire. Ella...
Debe estar con la mirada hacia arriba
en alguno de esos planetas, observando a la Luna, buscándome.