miércoles, 8 de mayo de 2013

¿Amanecerá entonces? - Part. 2


...Amanecía, no quise despertar a mi compañera de cuarto,

recordé que habíamos discutido la noche anterior.

Me había dicho que ya estaba viejo para ciertas cosas y me indispuse.

El televisor había permanecido encendido y me asomé con el torso desnudo

a contemplar la calle.

Hacía frío.

Abajo dos hombres discutían.

Yo observaba la ciudad flotar encima del amanecer

y sus reflejos se parecían a esas líneas de luz

que el sol proyecta en el fondo de las piscinas.

Los hombres se habían alejado empujándose y la calle nuevamente había quedado vacía.

Las líneas de luz de los edificios habían comenzado a ensancharse y entonces advertí,

la imagen se había vuelto transparente como si fueran lágrimas corriendo

sobre una inmensa mejilla.

Seguía lloviendo.

Había llorado y tal vez se quedó dormida así, llorando en silencio.

Las lágrimas del cielo

pensé, y cerré la ventana entrándome.

Incontables reflejos de lágrimas se iban chocando sobre mi ventana y ahora la ciudad

formaba el contorno de una mejilla.

Sí, de una mejilla con lágrimas.

Me acerqué a despertarla, millones de figuras de aguas se iban dibujando

en la ciudad que flotaba,

millones de rostros, de lágrimas, de bocas contraídas que se fundían unas en otras.

Eran infinitos puntos de luz ondeando sobre el agua.

La desperté.

Su cara se reflejaba en el enorme estanque de mi ventana. ¿Eres tú?





      Foto: De la serie ¡Oh, cielos! ¡Barquisimeto!
      Por: Edgar Q. Pire

     Escrito basado e inspirado en "Las ciudades de agua" Por Raúl Zurita. 

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