domingo, 12 de octubre de 2014

Gritaré para que vuelvas.


Cada vez que tengas miedo
Aferrate al camino de la luna
Aferrate
A ese haz de luz de luna que se posa sobre el mar
Dos cuerpos extendidos en el horizonte bailando a un mismo compás
Mientras la luz de la luna los arropa
Y en un abrazo se elevan junto a sus sueños
Causando alteración en el riguroso diseño de las constelaciones que se ven en el cielo

El deseo de los amantes se junta al rumor de las estrellas imprevistas
Y en la oscuridad de un cuarto dos almas se absorben en un manantial de sueños
Sueñan y se ven soñar
Mientras la noche no se rinde a la rutina de sus vidas

Al abrir los ojos ella advierte como la luna se dirige hacia ellos mientras va
apagando lentamente las cicatrices que la oscuridad había dejado en su cuerpo
Tengo mi mano en su vientre y mis dedos bailan alrededor de su ombligo
En sus ojos un par de lunas amarillas cantan y danzan sobre un río
Que cruza sobre su mirada derramando la desnudez y claridad de su alma

Soy el río
Y nuestros labios se unen como un puente
(Las estrellas se inclinan para observarnos en la noche iluminada)
Y después de besarnos
La noche se convierte en una bella aurora
Aurora desplegada a un pensamiento de ternura
Y a una nada que es todo, siendo nada.
Cualquiera que sea la noche
Será la puerta hacia el gran sueño
Ese del cual ninguno de nosotros querrá despertar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario